lunes, 11 de junio de 2012

CASO CLINICO


Paciente masculino de 58 años de edad, con cirrosis hepática e hipertensión portal, que presenta disminución del volumen urinario de 300 ml/día.
Estudios de laboratorio:
Filtrado Glomerular Teórico: 35 ml/min
Proteinuria: 385 mg/dl
Creatinina sérica: 4,57 mg/dl
Sodio en plasma 126 mEq/l
Bilirrubina total: 7,6 mgs/dl

Ecografía abdominal modo B y Doppler:
Se le realizó una ecografía abdominal, un Doppler portal (Figura 1.1y 1.2), y medición de la resistencia arterial intrarrenal (Figura 1.3 y 1.4).Todos los estudios ultrasonográficos se realizaron en escala de grises y de Doppler color y espectral con equipo SONOACE 8800 de la firma MEDISON con transductores de 3,5 y 5 MHZ. En el examen portal se registró la permeabilidad del tronco de la porta y sus ramas principales, la dirección del flujo, así como las velocidades medias a nivel de la porta y la esplénica.

En el ultrasonido renal se estudiaron ambos riñones. Se obtuvieron curvas espectrales de velocidad en las arterias interlobares (a lo largo del borde de las pirámides renales), las arterias arcuatas (en la unión corticomedular) o ambas. Los índices de resistencia arterial renal fueron determinados automáticamente por el equipo con la fórmula: Peak de velocidad sistólica (PS) - velocidad diastólica final (DF) /Peak de velocidad sistólica, luego de la medición manual del Peak sistólico y de la velocidad diastólica final. En cada riñón se promediaron entre 3 a 5 mediciones y finalmente el índice de resistencia arterial renal se obtuvo con el promedio de ambos riñones. Valor de índice de resistencia arterial renal mayor de 0,70 se consideró anormal.

Resultados:

Ecografía abdominal: Hígado que rebasa 2cm el reborde costal, con aumento difuso de la ecogenicidad, superficie micronodular, esplenomegalia. Calibre de la porta: 1,6cm.En el estudio  doppler del eje esplenoportal, se detecta la presencia  de flujo a nivel de la porta, hepatofugal (Figura 1.1) La velocidad media a nivel de la porta fue de 7,5cm/seg, con tendencia al aplanamiento de la curva de flujo nivel de la misma(Figura 1.2). Un calibre portal mayor de 12-13 mm (según los estudios) permite establecer el diagnóstico de cirrosis con especificidad superior al 90 % y sensibilidad por encima del 50 %.La disminución de la velocidad de flujo portal, el aplanamiento de la curva de flujo, y la presencia de un flujo hepatofugal son hallazgos habituales en casos de hipertensión portal.

sindrome_hepatorrenal/flujo_hepatofugal_porta

martes, 17 de abril de 2012

Puntos para Recordar


  • La cirrosis es una condición en la que el hígado se deteriora lentamente y funciona mal debido a una lesión crónica. El tejido cicatricial reemplaza al tejido normal, sano del hígado, evitando que el hígado funciona como debería.
  • En los Estados Unidos, el consumo excesivo de alcohol y la hepatitis C crónica han sido las causas más frecuentes de la cirrosis. La obesidad se está convirtiendo en una causa común de cirrosis, ya sea como la única causa o en combinación con el alcohol, la hepatitis C, o ambos. Muchas personas con cirrosis tienen más de una causa de daño hepático.
  • Otras causas de cirrosis son la hepatitis B, hepatitis D y hepatitis autoinmune, las enfermedades que dañan o destruyen los conductos biliares, enfermedades hereditarias, y la enfermedad de hígado graso no alcohólica y de drogas, toxinas e infecciones.
  • Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas en las etapas tempranas de la enfermedad. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas pueden incluir debilidad, fatiga, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, pérdida de peso, dolor abdominal e hinchazón, picazón, y los vasos sanguíneos de araña en la piel.
  • Como la función hepática se deteriora, una o más complicaciones se pueden desarrollar.En algunas personas, las complicaciones pueden ser los primeros signos de la enfermedad.
  • Los objetivos del tratamiento son detener la progresión de tejido cicatrizal en el hígado y prevenir o tratar las complicaciones.
  • El tratamiento para la cirrosis incluye evitar el alcohol y otras drogas, la terapia de la nutrición, y otras terapias que tratan complicaciones específicas o causas de la enfermedad.
  • La hospitalización puede ser necesaria para la cirrosis con complicaciones.
  • Un trasplante de hígado se considera cuando las complicaciones de la cirrosis no se puede controlar mediante tratamiento.

Cuando se indica un trasplante de hígado de la cirrosis?


Un trasplante de hígado se considera cuando las complicaciones no pueden ser controlados por el tratamiento. El trasplante de hígado es una operación importante en el cual se extrae el hígado enfermo y se sustituye por uno sano de un donante de órganos. Un equipo de profesionales de la salud determina los riesgos y beneficios del procedimiento para cada paciente. Las tasas de supervivencia han mejorado en los últimos años a causa de las drogas que suprimen el sistema inmune y evitar que ataque y dañe el nuevo hígado.


El número de personas que necesitan un trasplante de hígado supera con creces el número de órganos disponibles. Una persona que necesita un trasplante debe pasar por un complicado proceso de evaluación antes de ser agregado a una lista de espera de trasplante.
 En general, los órganos se les da a las personas con la mejor oportunidad de vivir más tiempo después de un trasplante. La supervivencia tras un trasplante requiere un seguimiento intensivo y la cooperación por parte del paciente y el cuidador.

¿Cómo se trata la cirrosis?


El tratamiento para la cirrosis depende de la causa de la enfermedad y si las complicaciones están presentes. Los objetivos del tratamiento son disminuir la progresión de tejido cicatrizal en el hígado y prevenir o tratar las complicaciones de la enfermedad. La hospitalización puede ser necesaria para la cirrosis con complicaciones.



Comer una dieta nutritiva.
 Puesto que la desnutrición es común en personas con cirrosis, una dieta saludable es importante en todas las etapas de la enfermedad.
 Los médicos recomiendan un plan de alimentación que está bien equilibrado. Si se desarrolla ascitis, una dieta con restricción de sodio es recomendable. Una persona con cirrosis no se debe comer mariscos crudos, que pueden contener una bacteria que causa infecciones graves. Mejorar la nutrición, el médico puede agregar un suplemento líquido tomado por vía oral oa través de un tubo nasogástrico, un pequeño tubo insertado a través de la nariz y la garganta que llega hasta el estómago.

Evitar el alcohol y otras sustancias. Las personas con cirrosis se les anima a no consumir nada de alcohol o sustancias ilícitas, ya que ambos causará más daño en el hígado. Debido a que muchas vitaminas y los medicamentos recetados-y-over-the-counter pueden afectar la función del hígado, debe consultar al médico antes de tomarlos.

El tratamiento para la cirrosis también se ocupa de las complicaciones específicas. Para el edema y la ascitis, el médico le recomendará Diuréticos: medicamentos que eliminan el líquido del cuerpo. Grandes cantidades de líquido ascítico puede ser retirado desde el abdomen y se analiza la peritonitis bacteriana. Los antibióticos orales se pueden prescribir para prevenir la infección. Las infecciones graves con ascitis requerirá por vía intravenosa (IV) de antibióticos.
El médico puede recetar un bloqueador beta o nitrato para la hipertensión portal. Los bloqueadores beta puede disminuir la presión en las varices y reducir el riesgo de hemorragia. El sangrado gastrointestinal requiere una inmediata endoscopia digestiva alta para buscar várices esofágicas. El médico puede realizar una ligadura de banda mediante un dispositivo especial que comprime las várices y detiene el sangrado. Las personas que han tenido várices en el pasado puede ser necesario tomar medicamentos para prevenir futuros episodios.
La encefalopatía hepática es tratado por la limpieza del intestino con lactulosa, un laxante por vía oral o en enemas. Los antibióticos se añaden al tratamiento, si es necesario. Los pacientes pueden pedir que reducir la ingesta de proteínas de la dieta. La encefalopatía hepática puede mejorar a medida que otras complicaciones de la cirrosis son controlados.
Algunas personas con cirrosis que desarrollan insuficiencia hepato-renal deben someterse a un tratamiento regular de hemodiálisis, que utiliza una máquina para limpiar los desechos de la sangre. Los medicamentos también se dan para mejorar el flujo sanguíneo a través de los riñones.
Otros tratamientos frente a las causas específicas de la cirrosis. El tratamiento de la cirrosis causada por hepatitis depende del tipo específico de la hepatitis. Por ejemplo, el interferón y otros medicamentos antivirales son recetados para la hepatitis vírica y la hepatitis autoinmune requiere de corticosteroides y otros medicamentos que suprimen el sistema inmune.
Los medicamentos se administran para tratar varios síntomas de la cirrosis, tales como picazón y dolor abdominal.

lunes, 12 de marzo de 2012

LOCALIZACIÓN Y FUNCIONES DEL HÍGADO

El hígado es el órgano más grande del cuerpo con un peso aproximado de 3 libras. Tiene forma de gajo y está localizado debajo de la caja torácica, al lado derecho del cuerpo. El hígado es un órgano importante que recibe sangre de dos fuentes distintas.  Muchas de las sustancias transportadas a través de la sangre son modificadas durante su paso por el hígado. Este órgano lleva a cabo una variedad compleja de funciones como: limpiar y purificar el suministro de sangre, degradar ciertas sustancias químicas en la sangre y fabricar otras.






QUÉ ES LA CIRROSIS HEPÁTICA?

La cirrosis hepática es una condición ocasionada por ciertas enfermedades crónicas del hígado que provocan la formación de tejido cicatrizal y daño permanente al hígado. El tejido cicatrizal que se forma en la cirrosis hepática daña la estructura del hígado, bloqueando el flujo de sangre a través del órgano. La pérdida del tejido hepático normal disminuye la capacidad que tiene el hígado de procesar nutrientes, hormonas, fármacos y toxinas. También disminuye la capacidad del hígado para producir proteínas y otras sustancias.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS PRINCIPALES DE LA CIRROSIS?
  • Alcoholismo crónico
  • Hepatitis viral (tipo B, C y D)
  • Hepatitis auto inmune
  • Trastornos hereditarios
    • Deficiencia de Alfa-1 Antitripsina
    • Fibrosis quística
    • Hemocromatosis
    • Enfermedad de Wilson
    • Galactosemia
    • Enfermedades relacionadas con el almacenaje de glicógeno
  • Atresia Biliar
  • Reacción severa a medicamentos (fármacos)
  • Exposición a toxinas ambientales
  • Ataques repetidos de fallo cardiaco acompañado de congestión hepática
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA CIRROSIS?

Primeros síntomas.
Las personas que tienen cirrosis con frecuencia tienen pocos síntomas al comienzo de la enfermedad. Los dos problemas principales que eventualmente ocasionan síntomas son pérdida del funcionamiento de las células hepáticas y distorsión del hígado causado por la cicatrización. La persona puede experimentar:
  • fatiga
  • debilidad y agotamiento
  • falta de apetito
  • náuseas
  • pérdida de peso
Síntomas avanzados.
  • Edema y ascites. Según disminuye la función hepática, menos proteína es producida por el órgano. Por ejemplo, se produce menos albúmina, lo que resulta en acumulación de agua en las piernas (edema) o en el abdomen (ascites).
  • Sangrado y/o formación de hematomas. Una disminución en las proteínas necesarias para la coagulación sanguínea ocasiona facilidad de sangrado y/o fácil formación de hematomas.
  • Ictericia. La ictericia se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel debido a la acumulación del pigmento de la bilis que pasa del hígado a los intestinos.
  • Picor intenso. Algunas personas con cirrosis experimentan picor intenso debido a productos de la bilis que son depositados en la piel.
  • Piedras en la vesícula. Frecuentemente se forman piedras en la vesícula debido a que no llega suficiente bilis a la vesícula.
  • Encefalopatía. El hígado de las personas con cirrosis presenta dificultad para remover las toxinas, las cuales se acumulan en la sangre. Estas toxinas pueden ocasionar confusión mental, y degenerar en cambios de personalidad y hasta coma. Los primeros signos de acumulación de toxinas en el cerebro pueden incluir descuido en la apariencia personal, dificultad para concentrarse, cambios en los hábitos de sueño, pérdida de memoria e insensibilidad.
  • Lentitud para metabolizar medicamentos/fármacos. Usualmente los medicamentos/fármacos son metabolizados/filtrados por el hígado.  En la cirrosis este proceso se vuelve más lento. Los medicamentos/fármacos se acumulan en el cuerpo por causa de la inhabilidad del hígado de metabolizar los mismos con la debida rapidez. Con frecuencia, las personas con cirrosis son muy sensitivas a los medicamentos y sus efectos secundarios.
  • Hipertensión portal y/o várices. Uno de los problemas más serios que presentan las personas con cirrosis es presión en los vasos sanguíneos que fluyen a través del hígado. Normalmente, la sangre de los intestinos y el bazo es bombeada hacia el hígado a través de la vena portal.  Sin embargo, en la cirrosis el flujo normal de la sangre se disminuye, causando presión en la vena portal.  Esto produce un bloqueo en el flujo normal de la sangre, lo que ocasiona que el bazo se agrande. La sangre que sale de los intestinos trata de buscar salida a través de la formación de nuevos vasos sanguíneos. Algunos de estos vasos sanguíneos se agrandan (várices). Las várices pueden formarse en el estómago y en el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago). Las várices tiene paredes muy frágiles y tienen una presión muy alta. Existe gran riesgo de que se rompan y que ocasionen un problema serio de sangrado en la parte superior del estómago o el esófago. Si esto ocurre, la vida de la persona corre peligro y hay que tomar acción rápida para detener el sangrado.
¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA CIRROSIS?



Con frecuencia el médico puede diagnosticar cirrosis por los síntomas que presenta la persona y por pruebas de laboratorio.

Examen físico. Mediante un examen físico el médico puede notar un cambio en el tacto y tamaño del hígado. Su médico golpeará levemente su abdomen en el área que se encuentra sobre el hígado (percusión).  El sonido resultante puede indicar un cambio en el tamaño y posición del hígado. También revisará el estado de salud de su hígado ejerciendo presión en el área circundante. Un hígado normal no se encuentra encogido ni agrandado, y tampoco se encuentra sensible al tacto.

Encogimiento del hígado. La hepatitis crónica puede degenerar en cirrosis o, posiblemente, cáncer del hígado. En los pacientes con cirrosis el hígado comienza a encogerse y se endurece. También ocurre cicatrización del hígado. Este cambio en la estructura del hígado puede resultar en el deterioro permanente de las funciones del hígado. 

Cirugía. En ocasiones, el diagnóstico se realiza durante una cirugía que le permite al médico examinar completamente el hígado. También el hígado puede ser examinado por medio de una laparoscopía (procedimiento en el que se inserta un tubo flexible a través de una pequeña incisión en el abdomen que le permite ver el hígado).


¿CUÁLES SON LAS OPCIONES DE TRATAMIENTO PARA LA CIRROSIS?



El tratamiento para la cirrosis está dirigido a detener o retrasar su progreso. minimizar el daño a las células hepáticas y reducir las complicaciones. En la cirrosis alcohólica, la persona debe dejar de consumir alcohol.  En el caso de personas que tienen hepatitis viral, el médico podría administrarle esteroides o medicamentos antivirales para reducir el daño a la célula hepática.
Ciertos medicamentos pueden ser recomendados para controlar algunos síntomas de la cirrosis como el picor y la acumulación de líquido en el cuerpo (edema). Los diuréticos son medicamentos que ayudan a eliminar el exceso de líquido y prevenir la edema.
A través de la alimentación y terapia con medicamentos/fármacos se puede mejorar la función mental que se encuentra alterada por causa de la cirrosis.  La disminución de le ingestión de proteínas ayuda a que se formen menos toxinas en el tracto digestivo. Algunos laxantes como la lactulosa pueden ser administrados para ayudar en la absorción de toxinas y acelerar su eliminación a través de los intestinos.
Los dos problemas principales de la cirrosis son el fallo hepático--cuando las células hepáticas dejan de funcionar--y el sangrado ocasionado por la hipertensión portal. Como tratamiento para la hipertensión portal, el médico puede recetar medicamentos beta bloqueadores.
Si ocurre sangrado de las várices del estómago o del esófago, el médico puede inyectar estas venas con un agente esclerotizante a través de un tubo flexible (endoscopio) que se inserta a través de la boca hasta el esófago.
En casos críticos, podría ser necesario realizar un trasplante de hígado. Otra opción de cirugía es la derivación portacaval (procedimiento que se utiliza para disminuir la presión en la vena portal y en las várices).
Las personas con cirrosis frecuentemente viven vidas saludables por muchos años. Aun cuando surjan complicaciones, usualmente éstas pueden ser tratadas. Algunas personas con cirrosis han sido sometidos exitosamente a un trasplante de hígado.
No obstante, es importante recordar que todas las pruebas, procedimientos y medicamentos conllevan riesgos. Para tomar decisiones informadas sobre su salud asegúrese de preguntarle a su médico sobre los beneficios, riesgos y costos de todas(os) las pruebas, procedimientos y medicamentos.


FUENTES DE INFORMACIÓN EN INTERNET: